domingo, 5 de noviembre de 2017

UN TIEMPITO PARA DIOS Y SU PALABRA

   "...En aquel tiempo, Jesús habló tanto para el pueblo como para sus discípulos: Los maestros de la Ley y los fariseos han ocupado el puesto que dejó Moisés. Hagan y cumplan todo lo que ellos dicen, pero no los imiten, porque ellos enseñan y no practican. Preparan pesadas cargas, muy difíciles de llevar, y las echan sobre las espaldas de la gente, pero ellos ni siquiera levantan un dedo para moverlas. Todo lo hacen para ser vistos por los hombres. Miren esas largas citas de la Ley que llevan en la frente y los largos flecos de su manto. Les gusta ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos reservados en las sinagogas. Les agrada que los saluden en las plazas y que la gente los llame Maestro. En cuanto a ustedes, no se dejen llamar Maestro, porque no tienen más que un Maestro, y todos ustedes son hermanos. No llamen Padre a nadie en la tierra, porque ustedes tienen un solo Padre, el que está en el Cielo. Tampoco se dejen ustedes llamar Guía, porque ustedes no tienen más Guía que Cristo. El más grande entre ustedes se hará el servidor de todos. Porque el que se pone por encima, será humillado, y el que se rebaja, será puesto en alto".
                                    Mateo 23, 1-12
      La actitud farisaica, tantas veces fustigada con fuertes palabras por Jesús, consiste en querer ocupar un lugar que no nos corresponde.- Ser padres, ser maestros, ser guías, para que nos sirvan y nos rindan pleitesía. Cuando las enseñanzas del Maestro, con su vida y con sus palabras, es "servir y no ser servido", amar a los demás "como yo os he amado", "ser santos como lo es vuestro Padre celestial", "ser servidor de todos para ser el más grande". En una palabra: Humildad. Sencillez como la entendió María que se declaró "esclava del Señor"; como la predicó Jesús, dejando de ser Dios para abajarse a la estatura del hombre, con sus debilidades y miserias; como la entiende un niño que todo lo deja al cuidado de su padre, porque "sabe" que lo ama y que él también lo ama. Es la paradoja de hacerse "pequeño" para que Él te" vea".
Propósito. Hoy mi oración será: Señor, ayúdame a ser manso y humilde de corazón, como tú, Señor.
                     ¡ FELIZ DÍA, JESÚS VIVE Y YO LO CREO Y LO PROCLAMO !
                                                                   Domingo. Noviembre 5 de 2017
J. RUIZ 

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