Lucas 1, 39-56
"¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte de Dios!".- La servidora, la silenciosa, la creyente, la generosa, la humilde, la llena de gracia, la que guardaba todas esas cosas en su corazón. Había sido escogida para ser puente en el cumplimiento de la promesa de Dios a nuestros primeros padres. Se comenzaba a preparar la llegada del Reino de Dios a la tierra. Una de estas mujeres traería a la "voz que clama en el desierto: preparad los caminos del Señor". Y la otra, al Señor que sería la salvación de la humanidad al pagar el rescate por la falta cometida. Ambas mujeres madres, causa de la alegría que antes embargaba a los hogares cuando nacía un niño, porque siempre la vida era considerada como un regalo de Dios, mientras que hoy, muchas veces, la maternidad es considerada como un impedimento para el libre desarrollo de la personalidad de la mujer, en esta sociedad hedonista, individualista y egoísta en la que sólo importan el bienestar personal y el tener. Volvamos a considerar esos valores que un día fueron motivo de felicidad y orgullo en las familias y luchemos para que no desaparezcan.
Propósito: Hoy consideraré el silencio, el servicio y la generosidad de la Madre de Dios.
¡ FELIZ DÍA, JESÚS VIVE Y YO LO CREO Y LO PROCLAMO !
Miércoles. Mayo 31 de 2017
J. RUIZ
"...En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: No pierdan la paz. Si creen en Dios, crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. Si no fuera así, yo se lo habría dicho a ustedes, porque ahora voy a prepararles un lugar. Cuando me vaya ido y les haya preparado un lugar, volveré y los llevaré conmigo, para que donde yo esté, estén también ustedes. Y ya saben el camino para llegar al lugar a donde voy. Entonces Tomás le dijo: Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?. Jesús le respondió: Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre si no es por mí. Si ustedes me conocen a mí, conocen también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto. Le dijo Felipe: Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta. Jesús le replicó: Felipe, tanto tiempo hace que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conoces? Quien me ve a mí, ha visto al Padre. ¿Entonces por qué dices: Muéstranos al Padre? ¿O no crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que yo les digo, no las digo por mi propia cuenta. Es el Padre, que permanece en mí, quien hace las obras. Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Si no me dan fe a mí, créanlo por las obras. Yo les aseguro: el que crea en mí, hará las obras que hago yo y las hará aún mayores, porque yo me voy al Padre".