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Nuestra parroquia dirigida por el Padre Dionisio Navarro y por todos quienes se sienten parte de ella, desean enormemente compartir contigo las experiencias de la nueva evangelización, en un municipio que agoniza por la pobreza y la violencia, pero que no para de soñar, nunca. SOLO A DIOS EL HONOR Y LA GLORIA....
domingo, 30 de diciembre de 2012
UN TIEMPITO PARA DIOS Y SU PALABRA
viernes, 28 de diciembre de 2012
DEFENDAMOS LA FAMILIA
| Familia, ¡sé lo que eres! | |||
| Cuando asistimos a un evidente cambio de paradigma en la familia la familia emerge en su verdad interior | |||
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viernes, 21 de diciembre de 2012
TIEMPO DE NAVIDAD
TIEMPO DE ALEGRÍA Y DE SERVICIO

Cuando Juan predicaba, recordando las palabras de Isaías: "Preparen los caminos del Señor, enderecen sus senderos", le preguntaba la gente: "¿Qué debemos hacer? Les respondía: El que tenga dos túnicas, dé una al que no tiene; otro tanto haga el que tenga comida" (Lucas 3, 4-10-11).
Esa es la clave para vivir como cristianos, no sólo el Tiempo de Adviento, sino toda nuestra vida. Amar a Dios y, por su amor, servir a los demás. Morir al egoísmo lo que es igual a morir a nosotros mismos. Pensar en el otro cuando estamos disfrutando de algo bueno, y desear que también lo disfrute y, si es posible, hacer que lo disfrute.
Si queremos hacer el bien tenemos que comenzar por no hacer el mal a nadie. Aprendamos a ver en las actuaciones de los demás sólo lo bueno que pueda haber en ellas, y, de ser posible sin dañar a nadie, disimulemos lo menos bueno que pudiéramos encontrar.
Estas cosas son posibles sólo cuando y donde hay amor. Y para que haya amor debemos conocer a quien vamos a amar, comenzando por Aquel que nos lo enseña: Jesús, nuestro Salvador. Y para conocerle a Él tenemos que conocer su Palabra, su doctrina, su persona: debemos leer y vivir la Sagrada Escritura.
Es que lo que tenemos por ganar, si así lo hacemos, es tanto y tan grande que no sé porqué tenemos dudas y, muchas veces, ni siquiera pensamos en ello: "Pero a los que la recibieron (su palabra) , a los que creen en ella, los hizo capaces de ser hijos de Dios" (Juan 1, 12)
J. RUIZ
TIEMPO DE ADVIENTO
TIEMPO DE NAVIDAD
Tiempo de Adviento, tiempo de Navidad, tiempo de Esperanza, tiempo de Alegría. Estamos alegres porque lo que esperamos es una Buena Noticia: la llegada de nuestro Salvador a redimir, a pagar, a cancelar la cuenta que tenemos pendiente con el Creador.
Ya Juan, el Bautizador, el hombre más grande entre los nacidos de mujer, según el mismo Jesús, nos explicó, desde hace más de dos mil años, cómo debemos esperarlo. Cuando andaba por Galilea gritando como "voz en el desierto: preparen el camino al Señor, enderecen sus senderos", a quienes le preguntaron "¿Qué debemos hacer?", les respondió: "El que tenga dos túnicas, dé una al que no tiene; otro tanto el que tenga comida".Servir y compartir. Cosas que sólo hacemos por amor y por amor a quien a todos sirve, y a quien todo lo compartió, hasta su vida, por nosotros. Pero para amar, primero tenemos que conocer a quién vamos a amar. Osea que, para amar a Dios, quien nos amó primero, debemos conocerlo. Y esto sólo vamos a conseguirlo si leemos, escuchamos, acogemos y vivimos su Palabra con el corazón totalmente abierto para dejarla actuar en nosotros.
Y si lo logramos, las ganancias son tan grandes, los beneficios tan inconmensurables, que no comprendo cómo es que no vivimos pendientes de ello. "Pero a los que la recibieron (su Palabra), a los que creen en ella, los hizo capaces de ser hijos de Dios". (Juan 1, 12).
Nade menos que "capaces de ser hijos de Dios". Hijos de quien todo lo puede, de quien todo lo tiene y de quien todo nos lo da. Es algo tan grande y nosotros tan insignificantes, que nos sobrepasa. Es como aquello de que "el bosque es tan grande y tan espeso, que no nos deja ver los árboles".
Recordemos, entonces, de quién es la fiesta, a quién es que esperamos. No nos dejemos enredar por los abrazos, por las felicitaciones, por las carreras, por las compras, por las comidas especiales, cosas todas para satisfacernos a nosotros mismos. Recordemos que esperamos a Jesús, a Dios hecho hombre por amor al hombre, y no olvidemos las instrucciones de Juan para recibirlo como se merece:
AMAR Y COMPARTIR
J. RUIZ
lunes, 3 de diciembre de 2012
NUESTRO PATRONO
Patrono de nuestra Parroquia
Hoy celebra la Iglesia el día de San Francisco Javier, a quien el Papa Pío X nombró Patrono oficial de las misiones extranjeras y de todo
lo que tuviera que ver con la propagación de la fe.
En este AÑO DE LA FE, en el que el
Santo Padre nos pide que, de una manera especial, los católicos dirijamos todos
nuestros mejores esfuerzos y nuestras más fervorosas oraciones a buscar la
expansión del Reino de Dios entre nosotros, por medio de la evangelización y de
la proclamación de la Palabra, siendo testimonios vivos de ella, debemos
repetir con el patrono el reclamo del Gran Pablo: “¡Ay de mí si no evangelizo!”
(1 Cor. 9, 16).
Después de haber sido convencido de las vanidades de este mundo, por las repeticiones constantes de la pregunta de
Mateo, 6, 26: "de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde su
alma?", por parte de San Ignacio de Loyola, comprometido en esos días en la
fundación de la Compañía de Jesús, los
célebres jesuitas, a Francisco se le cambió totalmente su vida. Comprendió
perfectamente, por la gracia de Dios, en unos retiros espirituales, dirigidos
por Ignacio, que, para el hombre, las
aspiraciones a honores y bienes materiales no significan realmente nada; que son
demasiado efímeros y pasajeros y que existen cosas que son verdaderamente
trascendentes y perdurables y son las espirituales que conforman el Reino de
Dios y su justicia.
Y, como en el mundo existían tantos
hombres que no tenían conocimiento de estas verdades y como éstas eran para
todos los hombres, Javier se dedicó por entero a proclamarlas y a vivir
únicamente en función de llevar el conocimiento de Dios a cuantas almas le
fuera posible. Logró que fuera destinado por Ignacio a evangelizar en el oriente:
la India, Japón y China, a donde sólo alcanzó a llegar. Allí, a la vista del
inmenso territorio que tanto soñó conquistar, lo encontró la muerte en medio del ardor del fuego
amoroso por Cristo y por los hombres, que lo consumía día y noche y que le hizo
ganar el título de “Divino Impaciente”.
En este año de la NUEVA
EVANGELIZACIÓN, dirigida muy especialmente a los bautizados que hemos perdido
el rumbo por los caminos tramposos de las banalidades de este mundo moderno,
materialista, consumista y hedonista, debemos tener a Francisco como nuestro
estandarte y adalid en la lucha por comprender la vanidad efímera de todas esas
quimeras, para que nos haga comprender, como él lo hizo, que “para mí, la vida
es Cristo y morir una ganancia” (Flp 1, 21).
J. RUIZ
viernes, 23 de noviembre de 2012
RINCÓN DE LA POESÍA
VERSIÓN DE DIOS
En la oquedad de nuestro barro breve
el mar sin nombre de Su luz no cabe.
Ninguna lengua a Su Verdad se atreve.
Nadie lo ha visto a Dios. Nadie lo sabe.
Mayor que todo dios, nuestra sed busca,
se hace menor que el libro y la utopía,
y, cuando el Templo en su esplendor Lo ofusca,
rompe, infantil, del vientre de María.
El Unigénito venido a menos
traspone la distancia en un vagido;
calla la Gloria y el Amor explana;
Sus manos y Sus pies de tierra llenos,
rostro de carne y sol del Escondido,
¡versión de Dios en pequeñez humana!
Pedro Casaldáliga
Bajado por. J. RUIZ
miércoles, 7 de noviembre de 2012
2012 -AÑO DE LA FE- 2013
Desde el 11 de Octubre
de 2012, hasta el 24 de Noviembre de 2013, los cristianos católicos de todo el
mundo, estaremos viviendo el AÑO DE LA FE, convocado por el Papa Benedicto XVI,
desde hace un año.
Se trata de hacer una
reafirmación y un refuerzo de nuestras creencias en la Palabra proclamada y
vivida por nuestro Señor Jesucristo y sus discípulos verdaderos, desde la
perspectiva de la opción por los pobres y demás excluídos del mundo, teniendo
en cuenta que es, la única manera de alcanzar la salvación, según lo afirma
Marcos en 16, 16: “Quien crea y se bautice, se salvará; quien no crea se
condenará”.
Que sea, pues, nuestra
oración en este año:
¡! SEÑOR, AUMÉNTANOS LA FE ¡!
J. RUIZ
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