miércoles, 19 de octubre de 2011

LOS ZAPATOS DE LA IGLESIA


Los zapatos de la Iglesia
Ir más allá del prejuicio y del estereotipo es un deporte intelectual muy sano
 
Los zapatos de la Iglesia
Los zapatos de la Iglesia
Vivimos de estereotipos. México es el cactus, el tequila y el sombrerote. China es lo lejano, lo indescifrable. España es el chorizo, el sol y los toros. Alemania es la cuadrícula, la búsqueda de la perfección aritmética...

La Iglesia Católica, para muchos, es una extraña institución que se atreve a contradecir gigantescas opiniones públicas, a desdeñar leyes diseñadas por pueblos de primer mundo ejemplarmente democráticos. Una organización regida totalitariamente por un anciano vestido de blanco, anticuado, conservador, aferrado al pasado...

Ir más allá del prejuicio y del estereotipo es un deporte intelectual muy sano. Requiere su esfuerzo. Hay que ir más allá de las apariencias externas. Significa detenerse, ver, observar, escuchar, profundizar, abrirse... antes que etiquetar con prisas una realidad. Implica acercarse y asomarse al corazón que late escondido ahí dentro... Se puede ser radicalmente distinto, se puede aborrecer tal realidad, pero ponerse en zapato ajeno nunca hará daño a nadie.

Para la Iglesia hay un Dios que existe, creador de todos, que se hizo hombre para dar su vida en rescate de muchos. Un Cristo que viene a destruir con amor, con generosidad, con desinterés, el mal más terrible que aqueja a los hombres, más terrible que el ébola, el cáncer, el ántrax o que el síndrome de inmunodeficiencia adquirida: el pecado, el egoísmo. Porque el pecado es el único mal capaz de destruir el alma y el corazón de una persona. Ningún otro mal lo puede lograr.

Un Cristo que trajo un Evangelio: la Buena Noticia capaz de transformar a la Humanidad, corazón por corazón. Un Dios que ofrece su amistad y que es capaz de satisfacer los anhelos más profundos de felicidad que tienen los seres humanos. Que ofrece el sentido más hondo de la propia vida y que invita abiertamente a una felicidad eterna que la muerte no puede aniquilar.

Un Dios hecho hombre que revela también la verdad sobre el hombre. Que sabe lo que hay dentro, muy adentro, del corazón de todo ser humano. Que está en condiciones de decir al hombre lo que le hace más hombre, más pleno, más feliz; al mundo, lo que le hace más planeta, más sociedad, más familia...

Esas profundas convicciones están muy clavadas en el corazón de la Iglesia y es ahí desde donde busca iluminar. Para ella, su mensaje no es suyo. Es un mensaje prestado. Un talento depositado en sus manos frágiles y temblorosas y que se muere por compartir. Un tesoro que va en vasija de barro y que quema por dentro. Una responsabilidad por hacerlo fructificar, por comunicarlo, por transmitirlo, por dar gratuitamente lo gratis recibido. La Iglesia cree con todas sus fuerzas que Alguien le ha encomendado la custodia y salvación de ese ser tan frágil, tan misterioso, tan imprevisible, tan agónico, tan capaz de lo peor como capaz de lo mejor. Por ese hermano herido y por ese hermano heridor, es que la Iglesia levanta su voz lo mismo en la selva que en el desierto. Y camina, se detiene, se inclina, se descalza, se moja, con tal de rescatar un alma más...

Son los zapatos de la Iglesia. ¿Te los quieres probar un minuto solo?

P. Arturo Guerra, LC
Director de formación del Instituto Cumbres y Alpes Saltillo

martes, 18 de octubre de 2011

OCTUBRE, MES DE LAS MISIONES


OCTUBRE,  MES  DE  LAS  MISIONES



          Tradicionalmente la Iglesia Católica destina el mes de Octubre para vivir un mes de intensificación de todas las actividades misioneras: oración por aquellos valientes, hombres y mujeres, que han dedicado voluntariamente sus vidas a llevar el Evangelio de Jesús a los lugares más apartados de la civilización actual; recolecta de limosnas y donaciones como aporte económico muy valioso para apoyar el desarrollo de la actividad misionera en el mundo; y, en fin, para resaltar el compromiso misionero que cada día se hace más urgente.

          Todos los bautizados estamos consagrados, aunque de manera diferente, para ser enviados a evangelizar. Es la misión que Cristo nos ha confiado de “dar a su servidumbre la ración conveniente y a tiempo” (Lucas 12, 42). La fe no puede ser un tesoro escondido ni una experiencia exclusiva de cristianos encerrados en sí mismos. La fe debe crecer y expandirse al mundo todo, ya que la sed de Dios es inherente a toda la humanidad.

          Y esa misión debemos comenzar a ejercerla en nuestro círculo familiar. En estos tiempos en que todo tiende a acabar con la familia, que es la base y fundamento de la sociedad, es urgente que tomemos conciencia, sobre todo los padres de familia, de la necesidad de evangelizar a nuestros hijos y a nosotros mismos para que todos podamos recibir la Palabra de Dios y con ella la presencia liberadora de Jesús en nuestras vidas.

          Luego, de esta primera y pequeña comunidad familiar, nuestro campo de acción debe extenderse a  la comunidad parroquial a la que pertenecemos y en la que podemos participar de la mano de nuestros pastores y animadores y dirigidos por ellos, ya que su razón de ser es, precisamente, propender por la realización de la misión.

          Esta especie de cooperación misionera sólo la lograremos si vivimos el espíritu de comunidad como lo vivieron los primeros cristianos, apoyándonos unos a otros especialmente con la oración y con la vivencia real de la Palabra de Jesús como El la vivió en su paso por esta tierra y en compañía de sus apóstoles y discípulos.

           Procuremos que este año la celebración de la Jornada Mundial de las Misiones nos estimule para que cada uno de nosotros y cada una de nuestras comunidades, demos un testimonio efectivo de caridad cristiana que verdaderamente ayude a la expansión del Reino de Dios en la tierra.

           Que María, Reina de los Apóstoles, nos acompañe en nuestro caminar misionero.

           Turbaco. Octubre 18 de 2011



J.RUIZ

martes, 27 de septiembre de 2011

MES DE LA BIBLIA

MES  DE  LA  BIBLIA

Septiembre es el mes de la Biblia. En todas partes la Iglesia Católica organiza encuentros y reuniones en los cuales promueve su lectura y se montan exposiciones con ediciones del Libro, de todos los tiempos, en todos los idiomas y de todos los formatos posibles.

¿Qué es lo que hace que una obra que tiene más de dos mil años, que no ha sido reformada  ni actualizada desde que fue escrita, siga causando semejante sensación? Definitivamente debe  tener que ver con algo de gran trascendencia, porque, además, ha sido el libro más vendido en todos los idiomas y en todas las épocas, desde que Gutemberg inventó la imprenta.

Lo más trascendental para el hombre siempre ha sido la búsqueda de respuestas a las preguntas que continuamente se está haciendo sobre su papel en este mundo, de dónde viene y para dónde va. Y estas respuestas son las que, precisamente, se encuentran a lo largo de la pequeña biblioteca de setenta y tres libros que conforman la Biblia católica.

En la Exhortación Apostólica Postsinodal Verbum Domini el Santo Padre Benedicto XVI también exhorta a todos, clero y fieles laicos, a integrar la Palabra de Dios a todas las actividades que tengan que ver con la vida y la misión de la Iglesia, porque “Al principio la Palabra estaba en Dios. Todas las cosas fueron hechas por Ella, y sin Ella no se hizo nada de cuanto ha sido hecho”. (Juan 1, 2-3).

Así que la misión de predicar el Evangelio a todas las gentes comienza con el conocimiento de la Palabra de Dios que está en la Biblia, y si, de veras, queremos ser seguidores y testigos de Jesús en la conquista del Reino de los cielos, es nuestro deber primordial dedicarnos a ello con la mayor diligencia, propiciando los espacios necesarios para su lectura, comentarios y explicaciones que nos den una mayor comprensión de los textos y su aplicación a la vida cotidiana.

¿Por qué debemos leer la Biblia? Porque queremos amar a Dios. Y para querer a alguien hay que conocerlo primero. Es lo que nos pasa cuando nos enamoramos: queremos saber todo acerca de esa persona. Pues así debe ser también si conocemos a Dios y nos enamoramos de El: debemos procurar todos los medios para conocerlo lo mejor posible. Y ¿qué mejor manera que leyendo y escuchando sus palabras que están en la Biblia? Y haciendo lo que El en ellas nos dice, como también queremos siempre hacer lo que la persona amada nos pide.
 
Y debemos leerlas una y otra vez para empaparnos de ellas, para que ese amor vaya creciendo cada día más hasta lograr rebosar nuestro ser y nuestras acciones, de tal modo que comencemos a transmitirlo a los demás para que ellos también puedan sentir y vivir la presencia liberadora de Jesús, Palabra de Dios, en sus corazones.

Que en este mes de la Biblia se inicie en nosotros una costumbre, su lectura, que no termine nunca.

JESUCRISTO AYER, HOY Y SIEMPRE

J.RUIZ

jueves, 25 de agosto de 2011

SIN FIDELIDAD NO HAY AMOR


Amor sin fidelidad no es amor
Ser fiel en el matrimonio es el más bello espejo para mostrar lo que es el amor.

Amor sin fidelidad no es amorHay que mostrar y ensalzar sin cansarse del valor de la fidelidad. Ser fiel en el matrimonio es el más bello espejo para mostrar lo que es el amor.
Amor sin fidelidad, no es amor.
Amor lleno de fidelidad es el signo de la esperanza en el triunfo de la virtud que más enaltece al amor.
Te soy fiel porque te amo, no se puede ser fiel sin amar.

En la actualidad, en la vida que vive nuestro mundo, casi podríamos decir que ser infiel es un valor. Muchos son los que lo creen así.
A ese extremo llega el antivalor en la vida de muchos.

Claro que esto de la fidelidad y la infidelidad tiene mucho que ver en ¿dónde busqué y como busqué mi media naranja?
No esperes encontrar a la persona que anhelas en el arrebato de una noche romántica.
Ensalzar estos amores sirve para vender canciones o perfumes pero no para encontrar pareja estable y satisfactoria. 

Ser fiel casi parece imposible y algo pasado de moda. En esas circunstancias hablar de la fidelidad se hace difícil y la influencia del medio ambiente es muy negativa.
La fidelidad debe estar en las grandes y pequeñas cosas de nuestra existencia, pero para los casados, para los esposos, esta fidelidad tiene como marco la alianza matrimonial.
Nos hicimos una promesa y las promesas son para ser cumplidas.

Cuando en la celebración de nuestra boda nos pusimos mutuamente el anillo en el dedo, acompañamos este gesto con unas breves palabras: “.....recibe la alianza en señal de mi amor y fidelidad”.

Los anillos del matrimonio son llamados alianzas. 
Un concepto bíblico riquísimo que recuerda siempre “la alianza inquebrantable de Dios con su pueblo”. Alianza que implica y exige amor y fidelidad.

Los profetas se sirven constantemente de la experiencia matrimonial para conducirnos a la comprensión del amor de Dios.
Dios se presenta como un esposo que, con ternura y fidelidad sin medida, sabrá ganar a Israel.
Son conmovedoras y muy ricas las expresiones con que se describe el misterio de la alianza: fidelidad, bondad, misericordia, amor constante, amor exclusivo y total.
Todas estas riquezas deben estar en los esposos que se aman.

Sabemos que hoy está despreciada y casi combatida, la virtud y el valor de la fidelidad. Nos quieren convencer que esto es cosa antigua y que la promesa hecha al otro, es relativa.
Cuando se termina el amor, puedo tirar por la ventana todo lo prometido.
Las promesas son para ser cumplidas.
Sin preguntarse ¿por qué nos dejamos de amar?

Y en el hurgar buscando el por qué se dejaron de amar, siempre tropezamos
con dos actitudes: falta de diálogo y falta de respeto.
En ese camino al desamor está lleno de irrespetuosidad y de silencio.
Pues nadie se acuesta amando y se levanta desamando.

Si no se hablan de sus cosas, tampoco saben escucharse.
Saber escuchar forma parte del ser cristiano, dado que el Reino de Dios es todo aquello que uno hace por el otro Y tu primer otro, es el que duerme contigo.

No será que dejamos de amarnos porque no cumplimos lo prometido
Pese a ello, también hoy se intercambian los anillos. Y dadas las circunstancias que hemos señalado, usarlos y que los sigan usando, es un verdadero signo de esperanza en el triunfo de la fidelidad. Es un testimonio frente a tantas actitudes cargadas de frivolidad.

Fiel es el que guarda y cumple la palabra dada a otra persona. Ahora bien. 
¿Qué es ser fiel en el matrimonio? ¿Qué es guardar y cumplir la palabra dada? Muchos piensan que ser infiel es correr tras de una rubia o morocha, y mal no está pensar así. Pero debemos profundizar mucho más hasta donde llega el ser infiel en el matrimonio. Hay muchas formas de ser infiel.

Ser fiel es vivir la realidad permanente de que cada uno es del otro, cada uno es dueño del otro. Ello es debido en virtud de la donación que un día realizamos al pie del altar.
Sin fidelidad, ya que somos posesión del otro, cuando se comparte el cuerpo con un tercero, el matrimonio pasa a ser simplemente una figura externa, siendo no sólo un romper lo prometido, sino también un acto de injusticia, ya que no se puede disponer libremente del propio cuerpo, ya que mi cuerpo es posesión del cónyuge.
Por lo tanto el compartirlo con un tercero se lo está robando. La infidelidad lo convierte a uno en un vulgar ladrón.

Como hemos anunciado la infidelidad va mucho más allá que desear a la vecina. La fidelidad va mucho más allá de lo que generalmente se piensa.
¿De qué vale no engañar al cónyuge, si en la vida diaria no se le hace feliz a causa de mi constante mal humor? 
Cuando mi diario vivir no está lleno de interés por el otro, estoy siendo infiel.

El día del casamiento nos comprometimos a hacer feliz al otro, por lo tanto, cada gesto, cada palabra, cada actitud que no contribuye a que el otro sea feliz, se transforma en migajas de infidelidad, que nos irán llevando a la gran infidelidad.

Hay muchos otros elementos que son signos de infidelidad, veamos algunos:
1) El diálogo: si no se comparte plenamente el ser interno de cada uno y hay algo que se esconde, ¿es esto fidelidad?

2) La alegría: otro de los signos del empeñarse en ser fiel al compromiso es el buscar alegrar siempre al cónyuge y a la familia.
La infidelidad va de la mano de la amargura. La fidelidad se expresa en la alegría de vivir.

3) Vivir mostrando interés por el otro: ser fiel es también preocuparse y ocuparse del cónyuge, de sus gustos, de sus problemas, de sus dificultades, de sus anhelos.

4) Compartir la cruz de cada día: recordemos que, como esposos, prometimos sernos fieles en la adversidad y en la enfermedad, por lo tanto la fidelidad reclama que cada uno ayude al otro a soportar sus sufrimientos, sus dolores, sus caídas, sus depresiones, sus malos momentos.

No hay felicidad en la ancianidad sino se ha sido fiel a la promesa.
Y todos queremos ser felices y vivir años.
En fin, ser fiel es ayudar a llevar la cruz, como Juan de Cirene, el Cireneo ayudó a Jesús.
 

martes, 12 de julio de 2011

Reflexiones, oh Jesus....

 "...Aquel día, Jesús salió de la casa y se sentó a orillas del mar. Una gran multitud se reunió junto a él, de manera que debió subir a una barca y sentarse en ella, mientras la multitud permanecía en la costa. Entonces él les habló extensamente por medio de parábolas. Les decía: El sembrador salió a sembrar. Al esparcir las semillas, algunas cayeron al borde del camino y los pájaros las comieron. Otras cayeron en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotaron en seguida, porque la tierra era poco profunda; pero cuando salió el sol, se quemaron y, por falta de raíz, se secaron. Otras cayeron entre espinas, y estas, al crecer, las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto: unas cien, otras sesenta, otras treinta. ¡El que tenga oídos, que oiga! Los discípulos se acercaron y le dijeron: ¿Por qué les hablas por medio de parábolas? El les respondió: A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. Porque a quien tiene, se le dará más todavía y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Por eso les hablo por medio de parábolas: porque miran y no ven, oyen y no escuchan ni entienden. Y así se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: Por más que oigan, no comprenderán, por más que vean, no conocerán, Porque el corazón de este pueblo se ha endurecido, tienen tapados sus oídos y han cerrado sus ojos, para que sus ojos no vean, y sus oídos no oigan, y su corazón no comprenda, y no se conviertan, y yo no los cure. Felices, en cambio, los ojos de ustedes, porque ven; felices sus oídos, porque oyen. Les aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron. Escuchen, entonces, lo que significa la parábola del sembrador. Cuando alguien oye la Palabra del Reino y no la comprende, viene el Maligno y arrebata lo que había sido sembrado en su corazón: este es el que recibió la semilla al borde del camino. El que la recibe en terreno pedregoso es el hombre que, al escuchar la Palabra, la acepta en seguida con alegría, pero no la deja echar raíces, porque es inconstante: en cuanto sobreviene una tribulación o una persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumbe. El que recibe la semilla entre espinas es el hombre que escucha la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas la ahogan, y no puede dar fruto. Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Este produce fruto, ya sea cien, ya sesenta, ya treinta por uno.”

                                              Mateo 13, 1-23


      Jesús nos enseña que el fruto de la Palabra de Dios, que El generosa y gratuitamente, valiéndose de muchas maneras - un amigo, una lectura, alguna predicación - pone a nuestra disposición, depende, para dar el mejor rendimiento en su fructificación, de la disposición moral de cada uno de nosotros. La semilla del amor que Jesús, el amoroso Sembrador, quiere depositar en nuestros corazones, necesita la preparación y el mantenimiento de la buena tierra para poder florecer y dar frutos al treinta, y hasta al ciento por uno. No debemos ahogar la plantita, una vez nacida, con el apego excesivo a las cosas materiales y superfluas, a los lujos y a las vanidades. Por el contrario debemos abonarla y regarla con nuestras oraciones y con las buenas acciones que en favor de otros podamos hacer, y así obtendremos el mayor rendimiento en la cosecha de los frutos que son la manifestación del amor de Dios.
                                                   ¡ FELIZ  DIA !    
                                                                           Domingo. Julio 10 de 2011

Reflexiones Diarias......

" ...En aquel tiempo, Jesús se puso a reprender a las ciudades que habían visto sus numerosos milagros, por no haberse arrepentido. Les decía: ¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran realizado los milagros que se han hecho en ustedes, hace tiempo que hubieran hecho penitencia, cubiertas de sayal y de ceniza. Pero yo les aseguro que el día del juicio será menos riguroso para Tiro y Sidón, que para ustedes. Y tú, Cafarnaúm, ¿crees que serás encumbrada hasta el cielo? No. Serás precipitada en el abismo, porque si en Sodoma se hubieran realizado los milagros que en ti se han hecho, quizá estaría en pie hasta el día de hoy. Pero yo te digo que será menos riguroso el día del juicio para Sodoma que para ti". 

                                                                                                        Mateo 11, 20-24

   Jesús reprocha a las ciudades en donde estaba evangelizando, y en ellas a nosotros, sus discípulos de todos los tiempos, porque no hemos sido lo suficientemente diligentes en acoger su palabra y en seguir sus enseñanzas. Siempre encontramos una excusa para dejar para otro día el ir a la Santa Misa, el visitar a un vecino que está enfermo, el llamar a un amigo que pasa por un mal momento.Talvez otros con menos llamados y con menos señales efectuadas en su favor, han sabido aprovecharlos mejor y por lo mismo serán tatados con menos rigor el día del juicio. Respondamos con alegría y prontitud al llamado del Maestro, para que no tengamos que sufrir sus reproches. Acojámosle en nuestro corazón, lo mismo que a los hermanos, para que su presencia liberadora en nosotros sea una realidad.
                                                     ¡ FELIZ  DIA !
                                                                        Martes. Julio 12 de 2011



"...En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada. Sí, he venido a enfrentar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; y enemigos de cada cual serán los que conviven con él. El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará. Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado. Quien reciba a un profeta por ser profeta, recompensa de profeta recibirá, y quien reciba a un justo por ser justo, recompensa de justo recibirá. Y todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa.

Y sucedió que, cuando acabó Jesús de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades".
                                                                                                                                                                                                                                         Mateo 10, 34--11,1

      Jesús hoy nos da unas recomendaciones inquietantes y revolucionarias: amarle a El más que al padre o a la madre o a los hermanos; perder la vida para poder encontrarla; tomar la cruz y seguirle; sus enemigos serán nuestros enemigos. Pero también nos recuerda que el que reciba a sus discípulos por ser sus enviados o por ser justos; el que dé algo a alguien por ser su discípulo, tendrá su recompensa. Porque quien recibe a sus discípulos, a El le recibe; y quien a El le recibe, recibe a Aquel que le ha enviado, que es, nada menos, que el Padre celestial, Dios eterno y misericordioso. No dudemos, pues en acoger a Jesús en nuestro corazón, en nuestra casa, en nuestro entorno, para hacernos dignos de merecer la recompensa de los profetas y los justos.
                                                           ¡ FELIZ  DIA !
                                                                             Lunes. Julio 11 de 2011

miércoles, 6 de julio de 2011

La Virgen del Carmen y el Escapulario


"La devoción del escapulario del Carmen ha hecho descender sobre el mundo una copiosa lluvia de gracias espirituales y temporales”  (Pío XII, 6-VIII-1950).

¿Qué es el Escapulario Carmelita?: El escapulario es un sacramental

Un sacramental es un objeto religioso que la Iglesia haya aprobado como signo que nos ayuda a vivir santamente y a aumentar nuestra devoción. Los sacramentales deben mover nuestros corazones a renunciar a todo pecado, incluso al venial.
El escapulario, al ser un sacramental, no nos comunica gracias como hacen los sacramentos sino que nos disponen al amor a Dios y a la verdadera contrición del pecado si los recibimos con devoción.
Los seres humanos nos comunicamos por símbolos. Así como tenemos banderas, escudos y también uniformes que nos identifican. Las comunidades religiosas llevan su hábito como signo de su consagración a Dios.
Los laicos no pueden llevar hábito, pero los que desean asociarse a los religiosos en su búsqueda de la santidad pueden usar el escapulario. La Virgen dio a los Carmelitas el escapulario como un hábito miniatura que todos los devotos pueden llevar para significar su consagración a ella. Consiste en un cordón que se lleva al cuello con dos piezas pequeñas de tela color café, una sobre el pecho y la otra sobre la espalda. Se usa bajo la ropa. Junto con el rosario y la medalla milagrosa, el escapulario es uno de los mas importantes sacramentales marianos.
Dice San Alfonso Ligorio, doctor de la Iglesia: "Así como los hombres se enorgullecen de que otros usen su uniforme, así Nuestra Señora Madre María está satisfecha cuando sus servidores usan su escapulario como prueba de que se han dedicado a su servicio, y son miembros de la familia de la Madre de Dios."